sábado, 28 de octubre de 2017

Sábado 28: Noche Internacional de Observación Lunar

Desde el año 2010, la NASA y el Instituto Lunar y Planetario; Instituto virtual de Exploración del Sistema Solar; la Sociedad Astronómica del Pacífico, entre otros, invitan a celebrar la Noche Internacional de Observación Lunar, justamente, observando y descubriendo a través de los telescopios a nuestro satélite natural.
El origen de la celebración se remonta al año 2009, cuando al finalizar la compleja misión Satélite de Observación y Detección de Cráteres Lunares (LCROSS, por sus siglas en inglés) que estudiaba a la Luna, se programó que, en dos partes precedida por una etapa de un cohete, se estrellara en su superficie el 9 de octubre, luego de haber elegido cuidadosamente el lugar, para ver qué elementos químicos podían observarse en la nube de material que se generase.

Como una de las premisas era la búsqueda de confirmación a la presencia de hielo de agua, se eligió un cráter cercano al polo Sur de la Luna, Cabeus A, a cuyo fondo no llega la luz del Sol, lo que permitiría conservar el hielo, de existir allí.



Para el momento de los impactos programados, se pidió la colaboración de los aficionados del mundo, para que observasen la Luna y tomasen fotos recogiendo toda la información posible.
Al año siguiente, surgió la idea de celebrar uniéndose nuevamente todo el mundo, en una noche de observación lunar.

Cada año varía la fecha de la observación, buscando el mejor momento de la fase lunar y altura de la misma para facilitar su observación, siendo este año, el sábado 28.
Observar por primera vez… o ya cientos de veces.
La observación de la Luna a través de telescopios, siempre sorprende, tanto a los “primerizos”, quienes no pueden creer la “cantidad de cráteres que ven”, como a los más avezados que nunca se cansan de verla.
Su rico terreno, hace que siempre se “descubran” sombras nuevas, relieves y accidentes, aunque también, están los preferidos de los aficionados y adeptos a la fotografía lunar, como los Montes Apeninos, o buscar el momento exacto en que la iluminación hace que por los juegos de luces y sombras, parezca surgir una “X”, también conocida como “X de Werner, sólo por mencionar algunos de los atractivos.
Pero debemos destacar, que la misión incluyó otra parte, la LRO (Lunar Reconnaissance Orbiter) que orbita a la Luna hasta hoy, obteniendo increíbles imágenes de la superficie, las que incluyen, la ubicación de los restos dejados en la Luna por cada una de las 6 misiones Apolo que allí llegaron.


Achernar y la observación
Como cada año desde el 2010, Achernar adhiere a la celebración invitando a grandes y chicos a observar y descubrir la Luna a través de telescopio, si el tiempo lo permite, este sábado a partir de las 19:30hs, en 25 de mayo y la costa,

Paseo de las Américas, a la altura del puente Arturo Illia, como es habitual, totalmente gratuito.

viernes, 13 de octubre de 2017

La tormenta solar y el Tren Fantasma

Por Claudia C. Pérez Ferrer - Achernar

“Científicos rusos advirtieron sobre una tormenta geomagnética…” y con algo tan vago y difuso, pueden llenarse espacios en radio, televisión y ni qué hablar de los “corrillos” en las redes sociales, lugar en el cual, cualquier cosa, absolutamente cualquier cosa, se transforma en “la verdad”.
Por el camino se le van sumando “expertos en el tema”, “astrólogos profesionales” y esotéricos explicadores de las consecuencias del fenómeno, eso sí, ninguno que sea astrónomo, físico o médico, ya que ¡hasta hablan de los efectos en la salud!


Pero claro, me decían de chica… “la culpa no es del chancho, sino, de quién le da de comer”.
Es decir, si no hubiese audiencia y lectores, esto se extinguiría como fuego sin oxígeno.
Allí es en dónde está lo para mí, incomprensible del problema.

Así como nunca entendí bien a las personas que pagan una entrada al Tren Fantasma para que les den el susto de su vida (bueno obviamente, será una cuestión de gustos) no entiendo el placer de asustarse y angustiarse con “noticias” cuya fuente es tan poco clara como “científicos rusos”, que es algo igual de vago a cuando inventan “informaciones” incorporando el… “la NASA dijo que…” para darle respaldo a cualquier tontería.
Ahora, yendo a lo concreto.

¿Habrá una tormenta geomagnética?
Si, pero como las hay habitualmente y no salen publicadas en los medios. Nadie se entera.
Además, cuanto más cercano a los polo, es más factible tener inconvenientes, en la aparatología.
Por ejemplo… ¿Sabían que el 4 de septiembre hubo otra eyección de masa coronal o “explosión solar” como le dicen popularmente? La hubo y más potente que esta, la que tres días después alcanzó la Tierra y ¡aquí estamos!

Eyección de masa coronal por la NASA
La mayor de las consecuencias: bellísimas auroras polares.
¿Tanto nos afecta esto?
Puede, en algunos casos y latitudes, causar interferencias y alteraciones en algunos instrumentos y aparatos pero sin entrar en pánico.

No se quemarán los celulares, caerán aviones y explotarán transformadores. Nada de eso. Puede producir, como ya dijimos alteraciones, para las que, en general ya están preparados y prevenidos.
El Sol, es constantemente estudiado por observatorios terrestres de Estados Unidos, Europa, Japón, Rusia, etc.y algunos espaciales, que pueden observarlo las 24hs del día. (SOHO, STEREO, SDO) por lo tanto, no toma por sorpresa a nadie ninguna actividad solar.

Esotéricos y la ciencia
Escuchábamos hoy, a una señora que habitualmente se pasea por los canales de TV brindando horóscopos, estudios de numerología y demás, quién sabe tanto de astronomía como para decir que
…“Como el Sistema Solar está tan cerca (¿) por eso nos afectará más, especialmente porque el viento solar le llegará a Venus y Mercurio, afectando las relaciones interpersonales, pero además, las personas se sentirán nerviosas, cansadas y de malhumor, debido a esta energía…”
Bueno, la verdad es que en el fondo tiene razón, me siento, nerviosa, cansada y de malhumor, pero la causa no es exactamente la tormenta geomagnética sino, escuchar estas cosas.
Habría que explicarle, por ejemplo, que al Sistema Solar no lo tenemos “cerca”, ¡formamos parte de él! y que el Sol, justamente, es el centro.

Mal podríamos estar “lejos”… ¿No?
Tampoco comprendo por qué pueden hablar de los efectos en el cuerpo (más allá de que no es así) si tampoco son médicos. Pero si les dan la oportunidad.

Para ir redondeando esta desmentida, la presente tormenta geomagnética está estimada en un G1, que es lo más suave, mientras que la de septiembre, fue G2 y G3.
No causará daños.
Podría haber alguna pasajera y sutil interferencia en algunas comunicaciones, siendo que cuanto más cercano a los Polos, mayor posibilidad existe.
Son cosas habituales que pasan desapercibidas.
Ya saben lo que es y lo que no, pero si son gustosos de comprar otra entrada para el Tren Fantasma…adelante.


Rastreando el origen de la “tormenta geomagnética”


Dado mi indoblegable espíritu investigador de la verdad, comencé a averigua el origen de la “súper noticia” que acapara los medios, de una tormenta geomagnética que nos “afectaría a todos”, que supuestamente, anunciaron físicos de Rusia, con lujo de detalles sobre las consecuencias en tecnologías y nuestros cuerpos.

Primero… no sé, desde cuando los físicos están capacitados para hablar de medicina o cómo afecta al cuerpo del ser humano el magnetismo, radiación y/o similares, pero bueno, a más de un distraído esto le dio la certeza de que era “verdad”.
Lo siguiente que me llamaba poderosamente la atención, fue el motivo de “tanto ruido” por una tormenta menor, (que son habituales) cuando, entre otras cosas, hace un mes hubo una más fuerte y no se hizo tan… ¿popular?.

Algo no me cerraba… “algo huele a podrido en Dinamarca…” en palabras de Shakespeare.

Busquemos…
Googleamos “Físico ruso tormenta geomagnética”.
Del resultado, busco por fecha, ya que aparecen de meses atrás, de años atrás.
Y voy descubriendo un patrón común en noticias que dicen lo mismo del 28 de septiembre, 12 de septiembre, en todas el mismo texto diciendo que “el Instituto Físico Lébedev de la Academia de Ciencias de Rusia advierte…” y más adelante las “consecuencias en el cuerpo humano…

Exactamente el mismo texto, es el que se publica el 12 de septiembre que el 28 de septiembre, cuando curiosamente, en el del día 12, da a los días 12/13 de septiembre como el momento de la “llegada de la llamarada solar”
http://www.conclusion.com.ar/2017/09/la-ultima-llamarada-solar-causara-una-tormenta-magnetica-en-la-tierra/

Aparece otro, del 6 de septiembre, de origen rumano, (https://www.ridus.ru/news/260935) en el que se describe más o menos lo mismo, mencionando al instituto Lebedev, pero cuando los periodistas preguntaron sobre efectos en el ser humano, la respuesta del Ministro de Salud fue algo así como que no han registrado nada…
Mientras tanto, en “Mundo Sputnik” del 12 de septiembre
https://mundo.sputniknews.com/espacio/201709121072294858-llamarada-cosmos-espacio-ciencia/

Luego de mencionar la tormenta, se dice que la atmósfera nos protege de cualquier daño físico, con el agregado de “posibles inconvenientes menores en satélites y GPS”.


¡Hombre! Llevo hora y media buscando, recorriendo y traduciendo y ¡Que la noticia no aparece por ninguna parte!


En el del día 28 de septiembre, rastreo la fuente que me lleva a la rusa Agencia TASS (¡¡por suerte están los traductores automáticos!!: http://tass.ru/nauka/4600255
Allí puedo ver que se habla de una tormenta, con varios detalles técnicos suministrado por el mismo instituto que se menciona ahora, pero no dice absolutamente nada sobre la serie de “daños a las tecnologías” ni “efectos en el ser humano”.
Ya que estoy, me las ingenio para buscar allí, en la misma Agencia TASS, en las noticias anteriores, de la sección Ciencia y Espacio. ¡Por fin algo!

Una noticia fechada el día 11 de octubre, (http://tass.ru/nauka/4638069 ) en la que quién habla es Jefe del Laboratorio del Instituto de Magnetismo Terrestre, Ionosfera y Propagación de Ondas de Radio nombre de N. V. Pushkova (IZMIRAN) Anatoly Belov, dice sobre una tormenta geomagnética generada por “huecos coronales” en el Sol.
Breve, técnico y ni una palabra sobre “desastres tecnológicos” y “problemas en el ser humano”. No dice nada de esto.

¿Conclusión?
Una vez más nos han estafado, al mezclar informaciones y “retocarla” para convertirla en “noticia”.
Como en el juego del rumor, terminó en totalmente deformada.
Bueno, pero a los dueños del Tren Fantasma les va bien, por eso siguen vendiendo tickets…

lunes, 11 de septiembre de 2017

La sonda espacial Cassini en mi vida

Por Claudia C. Pérez Ferrer
Directora de Achernar - Difusión de la Astronomía

Este viernes 15 de septiembre, finalizará la misión de la sonda espacial Cassini-Huygens, (NASA-JPL/ESA) en ese “Grand Finale” que implica terminar sus 13 años de orbitar a Saturno estudiándolo, sumergida en su atmósfera hasta destruirse, pero este final, aunque suene extraño, me retrotrae a mi historia personal, ya que en cierto modo, forma parte de mi vida.
Saturno, por la Sonda Cassini

Desde allá lejos, por octubre de 1997, cuando la alegría por su lanzamiento y la sensación de que sería “una eternidad” esos 7 años hasta que llegase a Saturno.

La emoción al pasar el tiempo y aproximarse a destino. Para ese entonces, hacía años ya, que estaba enseñando y difundiendo astronomía desde el Museo de Ciencias Naturales, “el Scaglia”, para los marplatenses.

En un ambiente astronómico, entre pósteres, fotos y planetas, pendía de un fino hilo negro, una “Cassini” que hice con paciencia e ingenio, más cartón, papel aluminio y alambres, entre otras cosas, mientras miraba atentamente fotos e ilustraciones intentando que a primera vista, quedase los más parecida posible a la original, algo muy difícil de lograr…

Desde allí, el público en general y sobre todo escolar, la miraba con atención mientras les decía sintéticamente, que me escuchasen y observaran bien, porque “en breve van estar hablando en los medios de ella porque llegará a Saturno…” Y ellos recordarían a esa sonda.


Maquetas en el Museo de 
Ciencias Naturales de Mar del Plata

Muchas veces, risas y miradas cómplices que en un principio yo no llega a comprender, hasta que directamente les pregunté a qué se debían: es que por aquel entonces había un Cassini jugando en Boca Junior.
A partir de ese momento, me adelantaba al hablar de la sonda y les decía
-…Sí. Como el jugador de Boca…
Risas por todos lados.
Lo que me acercaba más a ellos, aunque debo confesar que nunca me tomé la molestia de buscar su cara, para conocer al sosias de Cassini, ese que en lugar de orbitar una esfera, la hacía rodar con los pies.

También les hablaba de “ese platito” dorado adherido a un lado, llamada Huygens, que era la “prueba suicida” que se sumergiría en la misteriosa y sugestiva Titán, luna más grande del gigante gaseoso.

En el 2004, separé cuidadosamente a la “Huygens” de la sonda y la colgué de otro delicado hilo negro a unos centímetros de ella.

Como me preocupaba por mantener exhibidas las novedades y noticias astronómicas en el Museo, emocionada imprimía esas primeras imágenes que llegaban, junto a un breve texto.
Desde aquel hermoso Saturno a la distancia, luego de “despertar del largo sueño del viaje” (reencendido de cámara y calibración de instrumentos) a los primeros acercamientos a los anillos.

Ni qué hablar del descenso de la Huygens en Titán, tratando que el público en general entendiese la importancia de ello. Que a través de mi emoción percibieran lo grandioso de ello, desde todo punto de vista: ingeniería, mecánica, astronomía, humano.

Esto ocurrió a mediados de enero de 2005, es decir, plena temporada de verano, por lo que las funciones de planetario eran para público en general, cubriendo todas las edades e intereses.

El tiempo fue pasando, siempre atenta a las noticias, novedades y descubrimientos, que de un modo u otro, compartí con la gente, ya sea a través de fotos, artículos o actividades.

Así fue como para la observación pública en cada oposición de Saturno, llevábamos las últimas novedades junto a sus fotos, remarcando además, que al mirar a Saturno a través del telescopio pensasen que allí, “dando vueltas a su alrededor”, estaba la sonda espacial Cassini, “grande como tres heladeras apiladas, con una antena para recibir y enviar información de cuatro metros de diámetro, siendo la última de las grandes sondas espaciales que se construyeron…”, ya que la NASA había cambiado el concepto de exploración espacial hacia el “rápido, bueno y barato”.

Mi modesta Cassini, nos acompañó, esa realmente helada noche marplatense de julio de 2013, cuando participando de la Feria de las Colectividades, con una semana de anticipación invitamos a todos a ver a Saturno por telescopio, pero viniendo “bien vestidos y peinados” ya que nos sacarían una foto desde aquel lejano planeta.

Varias personas se acercaron ese 19 de julio, vieron las fotos, pósteres y sonda, pero pocos soportaron los 2Cº que ya hacían a las 20hs locales, como para verlo por el telescopio.

Recuerdos, anécdotas…

Indudablemente, la sonda espacial Cassini forma parte de un largo tramo de mi vida, por ello ahora, ante el inminente “Grand Finale” se agitan los recuerdos y comienzo a añorarla aunque perdurará su inmenso legado, en el que además de todos los fríos datos técnicos, están las bellas y sorprendentes imágenes del propio Saturno y sus anillos, variadas -y particulares- lunas que van desde la gran Titán con sus rocas de hidrógeno congelado, a una inesperada Encelado luciendo extensos géisers , pasando por la filigrana en hielo de Hiperión a la caprichosa forma de “galleta de la suerte” de Pan, entre otras muchas cosas.

Me voy despidiendo de Cassini y viene a mi mente esa foto en azules, de parte de un Saturno a contraluz, con apenas un diminuto punto algo brillante a su lado, que no es otra cosa que la Tierra.
Sí. La foto que tomó la sonda Cassini aquella gélida noche de julio del 2013, cuando a la hora indicada, casi sola junto a mi helado telescopio, envuelta en una bufanda y con las manos metidas profundo en los bolsillos, miré sonriente hacia esa “estrellita” y mi mente a la velocidad de la luz, viajó hacia allí, casi sintiendo que ayudaba a las cámaras de la Cassini a enfocar la Tierra.
Fue un mágico ida y vuelta, pero ahora hay que despedirse.

Allí estaré, este viernes 15 diciéndole: ¡Chau Cassini!