Constelaciones de Otoño

En las noches otoñales, Orión se pone a poco de caer la oscuridad, pero Canopus y Sirio siguen altos. Pero empiezan a "caer" hacia el oeste, siendo dificil observarla a fines del Otoño.  Esta es la mejor época del año para intentar la búsqueda de la Osa Mayor, aunque desde la mavor parte de Australia y de América del Sur siempre se encuentra demasiado baja y en Buenos Aires.





Leo se encuentra al Norte, muy alto, cuya Zona contiene interesantes objetos muy débiles solamente vistos desde lugares lejos de la contaminación lumínica. Arturo se levanta bastante por encima del horizonte. La Cruz y el Centauro están altos hacia el Sur, una zona donde se destacan los cúmulos, como por ejemplo el fantástico cumulo globular Omega Centauri, un cumulo globular de 10 millones de estrellas, visible con un telescopio de buena abertura. Achernar queda a baja altura. Escorpión ya se ve. Pasando la noche, empezará a subir al cenit, junto a sagitario, una zona espectacular para ver desde el campo, y junto a unos prismáticos. Antes de la subida hacia la medianoche de la zona de Escorpión y Sagitario, el cenit no ofrece un aspecto demasiado atractivo porque buena parte de ella aparece ocupada por la vasta y poco brillante Hydra.




La Rosa

La nave espacial Cassini de la NASA ha capturado las primeras imágenes cercanas, en alta resolución y en luz visible, de un huracán gigante en el polo norte de Saturno. El ojo de la tormenta tiene aproximadamente 2.000 kilómetros de ancho, 20 veces más grande que uno medio en la Tierra, y en el borde exterior soplan vientos de 150 metros por segundo. El huracán "La Rosa" gira dentro del misterioso fenómeno meteorológico de seis lados conocido como el hexágono de Saturno. Este vórtice se parece mucho a un huracán en la Tierra, pero está en Saturno, a una escala mucho más grande, y de alguna forma se mantiene en las pequeñas cantidades de vapor de agua de la atmósfera de hidrógeno del planeta.
Los científicos estudian el huracán para conocer mejor los que se producen aquí en la Tierra, que se alimentan de agua caliente del océano. Tanto el huracán terrestre como el de Saturno tienen un ojo central sin nubes o nubes muy bajas, rodeado de una pared de nubes altas y otras que giran en espiral.

El huracán saturnino es mucho más grande y gira sorprendentemente rápido. El viento sopla cuatro veces más rápido que los vientos huracanados de la Tierra y, a diferencia de los huracanes terrestres, que tienden a moverse hacia al norte, este se mantiene quieto, atascado ya tan al norte como es posible.

Los científicos creen que la enorme tormenta se ha estado produciendo desde hace años, incluso cuando Cassini llegó al sistema de Saturno en 2004. Pero entonces la nave no pudo ver el fenómeno porque el polo norte estaba a oscuras, en pleno invierno. Solo cuando la luz solar comenzó a inundar el hemisferio norte del planeta hace algunos años fue posible apreciarlo. Para fotografiarlo por fin, la Cassini tuvo que cambiar su órbita, una maniobra complicada que implica sobrevolar Titán, una de las lunas de Saturno, y que requiere años de planificación.