Y finalmente… File cumplió su misión primaria...

Mientras la sonda Rosetta continúa sus tareas acompañando al cometa 67/P Guruyoumov-Gerasimenko, el modulo File (tal su nombre en español) ha entrado en un estado de hibernación o “dormido” por falta de energía.

Si bien contaba con unas primarias 64 horas de batería, para continuar luego debía recibir luz solar para recargar sus baterías. El problema surgió cuando los “arpones” que debían sujetarlo al cometa no se dispararon correctamente, lo que hizo que File descendiera casi exactamente en el lugar elegido, pero luego se elevara nuevamente y descendido en dos ocasiones más, lo que lo llevó a alrededor de un kilómetro y medio del lugar seleccionado especialmente, por ser un terreno medianamente despejado y que le brindaría al módulo unas 6hs de Sol.

Pero ahora, se estima que sólo será una hora y media, debido a la ubicación, incluso, cercano a una suerte de acantilado que dificulta la iluminación, esto es insuficiente, si tenemos en cuanta que además, el cometa se encuentra actualmente a unos 500 millones de km del Sol (para ubicarse mejor, entre Marte y Júpiter) por lo que la energía que le llega es notablemente menor que a la Tierra.

Pese a todo, se encendieron todos los instrumentos de File, y recabaron los más variados datos e imágenes que fueron almacenados hasta que nuevamente quedaron en contacto -debido a la rotación del cometa- Rosetta -la sonda “madre”- y File, momento en que la segunda envió la información a la primera para que ésta, con la antena de mayor alcance pudiera retransmitir la información a Tierra.

Hagamos un alto aquí, para recordar que una de las antenas de espacio profundo de la ESA, se encuentra ubicada en el sur de Mendoza, R. Argentina, en la zona de Malargüe.

Para mejorar la situación, se enviaron comandos para que File se elevara unos 4cm por sobre sus “patas” y casi de “puntillas” giró sobre sí, unos 35º intentando cambiar el ángulo de iluminación del Sol y mejorar la carga de energía.
Los datos ya están en manos de los científicos: polvo, trozos desde milímetros a varios metros y diferentes capas de material con alguno de aspecto más duro, aunque analizan los datos para saber si se logró que funcionase el taladro que analizaría justamente el suelo.
Mientras File “duerme”, los científicos “no pueden pegar un ojo”, estudiando toda la información recibida.
La misión, sin dudas, es todo un éxito.
Acompañamos con las primeras imágenes tomadas por File durante su descenso y recibidas en este último “paquete” de datos.
Esto, es sólo el principio…

(Imágenes, ESA)