La Voyager saliendo del Sistema Solar


A poco de cumplirse 36 años de su lanzamiento, la sonda espacial Voyager 1 (5 de septiembre de 1977) parece estar cada vez más próxima a abandonar el Sistema Solar, algo que definirán mediante tres puntos de referencia: La casi desaparición en la cantidad de partículas de baja energía por segundo, emanadas del Sistema Solar; el aumento en la cantidad de partículas de alta energía llegadas del medio interestelar; cambios en la dirección del campo magnético.

Con tan sólo 800Kg de peso, y viajando actualmente a unos 61.200Km por hora, es el objeto construido por el hombre que más lejos ha llegado: la friolera de 18 mil millones de kilómetros, o dicho de otro modo, algo más 124 Unidades Astronómicas.

Para que se entienda mejor, la Unidad Astronómica es la distancia promedio (redondeando 150 millones de Km.) Tierra-Sol, por lo que usted, puede hacer una escala colocando un “Sol” y una “Tierra” a la distancia que le plazca, mídala y cuente 124 veces esa unidad.
¿Lejos verdad?
Bien, ahora tiene mejor idea de lo que representa para la ciencia, la tecnología y la humanidad toda, el saber cuán lejos ha llegado la Voyager 1 y la información que envíe.

Llevando el célebre disco con sonidos, música, imágenes y palabras de variadas culturas, a modo de saludo y presentación, ante hipotéticos seres inteligentes que pudiesen toparse con las Voyager en algunos cuantos miles de años, ya que debemos recordar que son dos sondas gemelas y que partieron con 16 días de diferencia, lanzándose primero la 2, el 20 de agosto de 1977 y luego la 1, con la finalidad de estudiar a los gigantes gaseosos Júpiter y Saturno para después separarse yendo la 1 en ángulo de 35º sobre el plano del Sistema Solar y la 2 igual ángulo paro hacia abajo.

Al darse cuenta que en esos años se daría una posición favorable para la exploración de Urano y Neptuno, decidieron aprovecharla enviando a la Voyager 2 a pasar junto a estos planetas, sobrevuelo que resultara realmente provechoso dado la gran cantidad de información que obtuvo.


Tengamos presente, que las sondas espaciales, se mueven por inercia, nada las frena ni detiene y sólo se utilizan pequeños retrocohetes, que se encienden unos pocos segundos, cuando hace falta modificar su rumbo, algo que ya ni se utiliza en las Voyager las que siguen inmutables su camino, con apenas instrumentos encendidos para ahorrar energía (provista por un poco de plutonio), incluso los científicos apagaron hace un par de años un pequeño “calefactor” que contrarrestaba el intenso frío del espacio para un instrumento específico, con la finalidad de continuar recibiendo su muy débil, pero valiosísima, señal hasta aproximadamente el año 2025.

Voyager 1, para algunos ya fuera del Sistema Solar, para otros, a poco de estarlo, pero como sea, vale la pena recordar que allí, tan lejos como no podemos imaginarlo, continúan viaje estas sondas, que aunque ciegas, casi a tientas, nos relatan con su muy débil voz lo que perciben en el helado y lejano espacio que las rodea, a 18 mil millones de kilómetros de su hogar, la Tierra.

Claudia Pérez Ferrer
Achernar - Difusion de la Astronomía