Cómo elegir un Telescopio


Por útiles que sean los prismáticos, no puede negarse que tienen grandes limitaciones, la peor de las cuales es la carencia de una buena amplificación. Si desea usted ver los anillos de Saturno, los casquetes polares de Marte, la Mancha Roja de Júpiter o la miríada de estrellas de un cúmulo globular, necesita un telescopio: y ahí es donde suelen empezar las complicaciones porque los telescopios son o buenos o baratos, pero no ambas cosas a la vez.

Recapitulando: un telescopio muy pequeño es de poca utilidad y lo mejor que puede decirse de él es que no mejora nada de nada. El tamaño útil mínimo es de una apertura de 75 mm para un refractor o de 150 mm para un reflector newtoniano. Recuerde que la máxima ampliación es de 50 aumentos por cada 25 mm de apertura de modo que un refractor de 75 mm, por ejemplo, no dará nunca más de 150 aumentos y eso siempre que la óptica sea buena.




 La tentación instintiva es correr a la tienda de fotografía más cercana y comprar, por ejemplo, un refractor de 50 o 65 mm, o un newtoniano de 75 o 100 mm. Tendrán buen aspecto y serán un adorno atractivo, pero aunque sean baratos, serán casi con seguridad una decepción absoluta. Aparte de todo lo demás, estos telescopios pequeños proporcionarán unos campos visuales incómodamente pequeños. Hay algunas trampas bastante notables. En concreto, evite cualquier telescopio que anuncien por sus aumentos. Por ejemplo, no hace mucho he visto un anuncio reciente con la pretensión de que el telescopio en cuestión daría una ampliación de «600 aumentos», pero como la apertura era sólo de 75 mm era una pretensión absurda. Recuerde que los aumentos se deben solamente al ocular; la función del objetivo o del espejo es la de recoger la luz y de no haber suficiente luz la imagen resultante será irremediablemente desvaída. Controle por ello, en primer lugar, la apertura del telescopio, es decir, el diámetro del objetivo (para un refractor) o del espejo principal (para un reflector). Los anunciantes son tristemente aficionados a usar este truco.





El paso siguiente es comprobar si presenta un «tope de apertura» en el tubo, bien por delante, bien por detrás del objetivo para reducir de esa manera la superficie colectora de luz. Esto se hace para eliminar la zona peor de una lente de baja calidad (este truco es menos directo en el caso de los reflectores, pero aun así puede hacerse). Hace poco me enseñaron un refractor de buen aspecto del que me dijeron que tenía una apertura de 65 mm. Astutamente encajado dentro del tubo, sin estar a la vista, tenía un anillo que, en realidad, rebajaba la apertura a poco más de 25 mm.
Otro problema es que un telescopio malo no siempre se ve a simple vista. Lo mejor, aparte de hacer un control óptico estricto, es probarlo antes de comprarlo, cosa que es desde luego mucho más complicada con un telescopio que con unos prismáticos: en un refractor puede haber una cantidad inaceptable de color falso, y tanto en un refractor como en un reflector puede resultar imposible enfocar adecuadamente. Otro defecto corriente es que el ocular no salga o no entre lo suficiente como para enfocar adecuadamente, sobre todo en el caso de oculares potentes. A la vista de todo ello ¿cuál es el procedimiento más seguro?



Comprar un telescopio por Internet es siempre un riesgo: puede tener suerte o puede no tenerla... y tenemos que admitir que hay algunas casas de telescopios bien conocidas que comercializan instrumentos bien pobres. Si puede, haga que un experto compruebe el telescopio que quiere comprar, o por lo menos que le recomiende uno. En ello suelen ser de ayuda las asociaciones astronómicas. Antes se podían obtener fácilmente telescopios de segunda mano, cosa que no ocurre hoy. Por supuesto que siempre queda la posibilidad de una «oferta», pero le aconsejo que no compre un telescopio de segunda mano sin haberlo probado o haberlo revisado un experto.



Teniendo en cuenta todo, tenga en cuenta que el gasto es para una sola vez, porque un telescopio le durará toda la vida si lo cuida adecuadamente.



Telescopio refractor

Un telescopio refractor es un elemento que está constituido por diversas lentes y que enfoca los rayos luminosos hacia un punto llamado foco. El rol del visor situado después del foco es el de formar la imagen para que sea visible al ojo, además de aumentarla. Un buen telescopio refractor es un elemento que uno mantiene por el resto de su vida, incluso después de la adquisición de un telescopio más grande. El telescopio refractor, por su abertura reducida (por lo tanto menos luminosa), se adapta especialmente para la observación de la Luna y los planetas. Un modelo de 60 Mm de diámetro permite observar muchos detalles en éstos. A pesar que la claridad de un telescopio refractor pequeño es menor que la de un buen par de prismáticos, permite alcanzar un mayor aumento para observar detalles de una manera más cómoda.


Júpiter es un planeta que no deben dejar de observar los primerizos equipados con un telescopio refractor. Su observación nos permite ver las mayores acompañantes del planeta que son las lunas Galileanas, así como también claros detalles de su superficie. Nos muestra cuánto es la observación astronómica un trabajo de paciencia. La gente que espere obtener gran entretenimiento tendrá que cambiar a un telescopio más poderoso para no desilusionarse, pero su uso requiere manejar bases de astronomía. Los que prefieran esperar por otra cosa para satisfacer la infinita curiosidad serán compensados por este universo en el cual los más pequeños detalles nos llevaron a los más grandes descubrimientos. Fue con un telescopio mucho menos efectivo que los que tenemos al alcance hoy en día con el cual Galileo descubrió las lunas de Júpiter, y con el que se convenció de que Copérnico tenía razón: la Tierra se mueve!


Con un telescopio refractor, también es posible seguir las fases de Venus y el cambio de su diámetro visible con el paso de los meses. Marte aparece como un disco anaranjado, pero por lo general sin el más mínimo detalle. Es posible, de todas maneras, observar la fluctuación de su diámetro a lo largo del año. En una buena configuración entre Marte y la Tierra, cuando el planeta rojo está más cerca, es posible distinguir su casquete polar.


El planeta más distante que se puede observar con un telescopio refractor es Saturno. Si las condiciones de observación son buenas, revela el hermoso espectáculo de sus anillos. Uno puede seguir el cambio de su apariencia. En 2002, fueron vistos de frente, y serán vistos de perfil en 2010. Entonces serán completamente invisibles y será necesario esperar dos o tres años para poder verlos al telescopio nuevamente. Por mientras, su apariencia cambia de año a año. Con la experiencia también es posible distinguir Titán.



El telescopio refractor es un instrumento perfectamente apropiado para la observación del Sol, pero se deben tomar precauciones drásticas para evitar quemar la retina. Cuando estas precauciones han sido tomadas, el Sol revela sus características de manera que se le puede ver evolucionar día tras día y moverse debido a su rotación. También es posible observar objetos como nebulosas (M42) o cúmulos globulares (M13). Finalmente, no olvidemos la Luna, en la cual una multitud de detalles se presentan para la observación: cráteres, montañas, etc. Como con prismáticos, son las observaciones del terminador las que muestran más notablemente el relieve lunar.





Elección del telescopio refractor

El principal problema óptico de los telescopio refractores es la aberración cromática. Cuando se observa un planeta, la Luna, o una estrella brillante a gran aumento, se ve rodeada por un brillo difuso de color desenfocado, usualmente azul o violeta. Este efecto puede ser reducido con el uso de lentes de gran distancia focal, pero esto puede resultar en un instrumento poco manejable. Los refractores pueden hacerse esencialmente libres de colores falsos usando varios diseños apocromáticos, muchos de los cuales usan tres lentes (un triplete) al contrario de las dos lentes (un doblete) encontrados más comúnmente en los elementos acromáticos. Este sistema es costoso. Refractores de este tipo pueden ser menos molestos porque se pueden usar lentes de una menor distancia focal, resultando en un telescopio más corto. Es difícil construir refractores de más de 150 mm de apertura por lo costoso del vidrio empleado y las posibilidades de que se rompa durante la fabricación. Agreguemos además que un refractor es caro comparado con otros telescopios de distintos tipos de la misma longitud. Los refractores de 60 mm de diámetro son baratos, pero desde 100 mm hacia arriba pueden ser tres veces más costosos (o más) que un telescopio de espejos de la misma apertura.

Por otra parte, un telescopio se puede transportar fácilmente, lo que es un gran beneficio. Además, en este telescopio, la cantidad de luz recogida no es obstruida por el espejo alternativo que se encuentra en otros telescopios, lo que aumenta la calidad de la imagen, pues se usa toda la superficie para recoger la luz. La mejor opción (pero también la más costosa) es el telescopio apocromático, que corrige todas las aberraciones (cromática y esférica).




Observación con un telescopio reflector


Un telescopio reflector no está compuesto por lentes, sino por espejos. Siendo de manufactura menos costosa, uno puede, por el precio de un telescopio refractor, adquirir un instrumento de mayor diámetro que nos da acceso al espacio profundo. De todas maneras, para aprovechar realmente el poder de un telescopio reflector, es necesario tener un buen lugar de observación, libre y alejado de las luces de la ciudad.


Con un telescopio reflector de 150 mm, el espectador puede distinguir los espirales brazos de algunas galaxias y detalles en varios cúmulos estelares y constelaciones. Con un instrumento así, gran parte de los objetos Messier pueden ser observados con gran detalle. Estos instrumentos también son muy interesantes para la observación de planetas, los cuales revelan, gracias a su mejor poder de anulamiento, una multitud de detalles como la Gran Mancha de Júpiter, visible con un telescopio de 200 mm, o la división de Cassini en los anillos de Saturno. Se hace posible seguir las alteraciones en la apariencia de los principales planetas del sistema solar con el paso de los meses, y los cráteres de la Luna aparecen con todos sus detalles en el adaptador.


Un espejo reflector lo suficientemente poderoso (300 mm) se abre camino para seguir cometas. Todos ellos sueñan con descubrir una nueva estrella a la cual puedan bautizar con su nombre. Los cazadores de cometas constituyen un grupo aparte en el mundo de la astronomía como hobby. Además de ser material costoso, la investigación de los cometas requiere gran rigor porque demanda observaciones sistemáticas, pero algunos seguidores llegan casi a contar diez de estas estrellas en su lista de observaciones.

Cualquiera sea el tipo de observación, es con la astrofotografía con lo cual se saca mayor provecho a todos estos instrumentos. Alargando el tiempo de exposición, el brillo y el contraste de la foto permite observar hasta los más mínimos detalles. La mejor solución alcanzable para todo el mundo es el uso de un sensor CCD conectado a un computador. Estos sensores se encuentran dentro de todos los aparatos electrónicos con capacidad de capturar imágenes (webcam, cámara digital, teléfono celular, etc.). Los sensores presentes en estos aparatos pueden ser utilizados en astrofotografía CCD, pero las mejores imágenes se obtienen con sensores monocromáticos. Cualquiera sea el caso, el interesado en la astronomía que quiera convertirse en astrónomo aficionado debe comenzar a aprender los principios básicos de la óptica, porque algunos instrumentos de eficiencia óptima no se encuentran en las tiendas.


Tipos de telescopios reflectores
Newton

El telescopio tipo Newton se caracteriza por un tubo bastante largo, algo menor en su distancia focal y se compone de un espejo parabólico principal y un espejo plano alternativo cerca de la abertura principal, orientado a 45°, que refleja la luz hacia afuera a través de un objetivo. La observación se efectúa por el lateral del tubo, que esta abierto y permite que el polvo entre y se deposite en el espejo. Su otro inconveniente es que la temperatura en el interior del tubo es ligeramente superior a la temperatura ambiente(por lo menos al principio de la noche), por lo que el aire más cálido, al escapar, crea turbulencias que perjudican la calidad de la imagen.





El telescopio tipo Schmidt-Cassegrain


El segundo tipo, el Schmidt-Cassegrain, junto con su variante, el Maksutov-Cassegrain, se caracterizan por su tubo de escasa longitud y la situación del objetivo en la parte trasera. En estos telescopios, la luz, después de atravesar una lente correctora de cristal (o una lente en el caso del Maksutov) en la entrada del tubo (que esta cerrada), golpea el espejo principal cóncavo y esférico y se refleja en un pequeño espejo convexo fijo, volviendo hacia atrás y saliendo a través del espejo principal, que tiene un agujero en su centro. Este doble recorrido en el interior del tubo consigue reducir apreciablemente su longitud a la mitad, respecto a la distancia focal.



El Schmidt

El Schmidt es un modelo cuyas superficies son todas esféricas, consiguiendo un instrumento fácil de fabricar. Emplea un diseño "cassegrain" con un plato corrector en el frente del tubo que "corrige" todas las aberraciones que pudiera tener el sistema esférico (y además proporciona la ventaja de conseguir un tubo herméticamente cerrado). El espejo secundario en un telescopio Schmidt se monta en el plato corrector.


El Maksutov

El Maksutov es similar al Schmidt excepto en que utiliza un delgado plato cóncavo corrector y el espejo secundario es normalmente un punto recubierto de sustancia reflectora en la parte trasera del corrector. Este diseño tiene la ventaja añadida sobre el Schmidt de que no necesita calibración, todos los elementos ópticos tienen ya fijada la calibración.





La gran ventaja del telescopio reflector sobre el telescopio refractor es su precio de fabricación, lo que permite adquirir por una cantidad razonable un instrumento de un diámetro mayor, pero que a cambio necesita una mayor cantidad de luz proveniente de los objetos luminosos más distantes y débiles. Por otra parte, la aberración cromática no existe con este tipo de instrumento, pero a cambio el espejo alternativo reduce en parte el campo de visión, lo que es un inconveniente (pérdida de brillo del orden del 5 al 10%). Es un telescopio que requiere entretenimiento : el espejo principal tiene un cierto grado de libertad en el interior del tubo y puede descalibrarse en algunos casos (por causa de un golpe fuerte, por ejemplo), requiriendo un recalibrado por parte del usuario. Este mismo espejo esta cubierto de una fina capa de aluminio que se deteriora al contacto con el aire y tiene una vida de 8 a 10 años. Las marcas comerciales especializadas en telescopios tienen en cuenta este hecho.


"Muchos desean iniciarse en la astronomía amateur, e indudablemente debe plantearse que instrumental le servirá para crecer en esta afición"
Muchos tienen como impulsó comprar un telescopio. Pero la idea de iniciarse es de usar un sencillo instrumental, de bajo aumento, y que nos ayuden a conocer los objetos del cielo a ubicar los débiles objetos celestes en el firmamento. Por eso el mejor instrumental para iniciarse son los prismáticos. Son envidiables por su bajo aumento y gran abertura, su fácil transporte, incluso muchos astrónomos avanzados lo siguen usando por su calidad para ver el cielo.



"El gasto es para una sola vez, un telescopio le durará toda la vida si lo cuida adecuadamente"